El Bien Social entrevista a Annaïck Locqueneux, responsable de ¿Quién es el jefe? La marca de los consumidores

categoría Artículos
5 Oct 2020

 

¡Nueva entrevista que publicamos en el blog! Hoy es el turno de conocer ¿Quién es el jefe? La Marca de los Consumidores. Y para ello entrevistamos a su responsable, Annaïck Locqueneux, para que nos cuente más sobre su proyecto.

Primero de todo, ¿Qué es “Quién es el jefe” y qué os motivó a iniciar el proyecto?

Hoy en día consumimos productos sin saber apenas nada sobre ellos… y muy a menudo nos preguntamos de qué están hechos de verdad los alimentos que comemos. Hace un año la iniciativa ¿Quién es el jefe? no existía en España, pero poco a poco su mensaje está calando en nuestra sociedad. No existe una hoja de ruta definida para crear productos, pero nos damos cuenta de que realmente “el jefe de lo que comemos somos todos”.

 

Sin embargo, ¿somos conscientes los consumidores de nuestra influencia, de nuestro poder de elección, de decisión? Muchos creemos que la clave reside en dejar de ser simples consumidores para querer ser “consum´actores”.

 

Esta iniciativa que estamos construyendo todos, actúa como catalizador de un cambio de paradigma para integrarnos como consumidores en el proceso de fabricación de un producto. Además de poder determinar nosotros mismos el precio de los productos con características que nos parezcan fundamentales, sabiendo en tiempo real a dónde va nuestro dinero e involucrándonos como ciudadanos responsables.

 

La Alimentación es sinónimo de vida, es un derecho y no simplemente una mercancía. Nuestra sociedad necesita saber que consume, como se produce, poner cara y ojos a los que nos alimentan… Y de la misma manera la agricultura necesita que la sociedad la comprenda para lograr un mejor trabajo y una conexión beneficiosa para los dos. Desde luego los cambios positivos surgen gracias al empoderamiento y la participación de todos nosotros consumidores hacia un consumo responsable.

 

De hecho, esta crisis sanitaria y sistémica no puede ser más que un punto de inflexión hacia otra manera de funcionar individual y colectivamente.

 

Y precisamente una nueva forma de consumir -más justa, responsable y sostenible – es lo que tratamos de impulsar desde nuestra iniciativa en base a tres ejes:

  • Los consumidores tomamos las riendas de nuestro consumo y pasamos a la acción (consum’acción) teniendo el poder de decidir qué productos deseamos y cuánto queremos pagar por ellos. Todo realizado en un marco de colaboración, información y transparencia total en lo que se refiere a la elaboración y origen de los productos y el coste de los mismos.
  • Los productores de esta iniciativa obtienen una remuneración constante justa, logrando así una estabilidad en la producción, que les permita verdaderamente vivir de su trabajo, tener una proyección a futuro y transmitir su realidad a la sociedad.
  • Por PRIMERA VEZ, los consumidores actuamos como catalizadores y garantes de un cambio de paradigma a través de un nuevo diálogo entre productores, industria y distribución, desde la colaboración y el respeto recíproco para que todos ganemos.

 

En España, más de 10.000 personas ya hemos votado las características de los productos que queremos consumir a través de nuestra web. Criterios como el origen, la remuneración de los productores, el bienestar animal, la alimentación de los animales, la gestión de cultivo o el envasado son algunas de las opciones que podemos decidir, así como el precio que estamos dispuestos a pagar por cada criterio. Esto nos permite informarnos y tomar conciencia del impacto que tienen nuestras decisiones de consumo.

Vuestro proyecto es un win-win para consumidores, y para ganadores/agricultores. ¿Cómo es que no existía un proyecto como el vuestro hasta ahora?

Nuestro modelo de consumo necesita y merece un profundo ejercicio de reflexión. Somos 47 millones de consumidores y quizás no nos damos cuenta todavía del poder de influencia que tenemos…Sin embargo comprobamos que nuestras acciones como “consum´actores” pueden marcar la diferencia. En Francia, Italia, Grecia, Marruecos, Bélgica, Inglaterra, Alemania mucha gente ha decidido tomar las riendas de su consumo.

 

Solo tenemos que estar atentos y mantener un espíritu crítico, constructivo y optimista. ¡No nos centremos únicamente en lo que vemos y sobre todo preguntémonos sobre los problemas subyacentes más allá de los síntomas! Al final nos damos cuenta de que las grandes crisis no solo apelan a la ética cívica sino también a la RESPONSABILIDAD individual y colectiva.

¿Qué barreras de entrada os habéis encontrado al introducir un producto producido de forma diferente en un mercado con competidores muy fuertes y establecidos?

Cambiar las reglas del juego no es un camino fácil; A veces molesta y puede cambiar “la situación de confort” de algunos… Luego, el marketing o publicidad no tienen cabida en este movimiento. De hecho, la fuerza de venta somos nosotras y nosotros, “consum’actoras y consum’actores” activos y las posibilidades positivas de este movimiento son infinitas, tantas como queramos construir. Pero como decía el filósofo Seneca : “No es porque las cosas sean difíciles que no nos atrevamos, es porque no nos atrevemos por lo que son difíciles”.

¿Cómo estáis dando a conocer el proyecto? ¿Dónde lo podemos encontrar?

A través del boca a boca, de redes sociales, de los medios que se interesan, etc…. Más que productos hay una historia detrás de esta iniciativa y un afán de dejar de ser instrumentalizados por el mercado imperante del sector agroalimentario. En la web cada uno es libre de participar y ser activo registrándose en “Únete a nosotros” para ayudar a construir este proyecto y darlo a conocer (aquí algunas ideas que hemos puesto en común😊).

 

Por ahora, nuestra leche y huevos ¿Quién es el jefe? se pueden comprar en las tiendas Carrefour. Además la leche se puede encontrar también en la tienda online de la fábrica que envasa nuestra leche, en la plataforma Robingood, una iniciativa preciosa y única en España en comercializar “alimentos con alma” y que generan un impacto social positivo. Por ello decidimos aunar fuerzas en pro de una alimentación con sentido.

¿Qué es para vosotros la sostenibilidad y cómo la estáis aplicando?

Cada día tomamos muchas decisiones que impactan directamente en el planeta y sobre todo en la vida de quienes tenemos alrededor. Hoy sabemos que la comida cada vez pesa menos en nuestro presupuesto, pero ¿es más importante para nosotros alimentar a nuestra familia, y por lo tanto asegurar su salud, o comprar el último smartphone de moda?

 

¿Por qué, por ejemplo, hay que elegir entre, una remuneración justa para los productores o el acceso a ciertos productos de necesidad básica? Ésta es la raíz misma del problema porque es una falsa elección. Podemos y debemos disfrutar de productos saludables y responsables al mismo tiempo que intentamos proteger nuestro sector primario. ¿Cómo podemos hacer esto? ¿tal vez empoderándonos como ciudadanos? y ¿qué acciones tenemos a mano? Tal vez podemos alentar a los comerciantes a poner en el mercado productos locales y a no depender de las cadenas de producción internacionales, generalmente interesadas solo en términos de coste, competitividad o rentabilidad. De esta manera, podemos fomentar la reorganización de las cadenas de suministro y las técnicas agrícolas que respetan el medio ambiente, la salud humana, el bienestar de los animales y la supervivencia del planeta hacia nuevos modelos sostenibles. Porque decidir y aprender acerca de nuestros alimentos también significa comer mejor y preservar la salud de nuestras familias.

 

 

Otro mundo es posible y juntos podemos contribuir y participar en su nacimiento con toda nuestra energía y sentido común colectivo. Sin olvidar de incorporar un enfoque basado en principios que puedan estar asociados a los ODS, columna vertebral de la Agenda 2030 con espíritu de colaboración y pragmatismo para elegir las mejores opciones con el fin de mejorar la vida, de manera sostenible, para las generaciones futuras. ¡Cuánta razón tenía Mandela cuando decía!: “Solos vamos más rápido, juntos vamos más lejos”.

¿Cómo pueden los consumidores participar en la creación de productos? Y, ¿qué productos se pueden producir bajo vuestro concepto?

Elegimos los alimentos que nos gustaría que formasen parte de la iniciativa. Una vez que tenemos los más votados (leche, huevos y aceite de oliva por el momento), contactamos a cooperativas o empresas para que nos ayuden a desarrollar el cuestionario específico de cada alimento, contemplando las diferentes alternativas de producción y envasado existentes, así como sus respectivos costes asociados.

 

Generalmente se trata de cuestionarios sencillos de entre 6 a 10 preguntas de respuesta múltiple y un indicador de precio real asociado a cada respuesta. Es decir, votamos qué criterios de origen, producción, envasado y apoyo social nos importan más, ¡y lo que es más revolucionario! qué precio estamos dispuestos y dispuestas a pagar por ello.

 

Una vez cerrados los cuestionarios y obtenida la tendencia de voto mayoritaria, buscamos socios que puedan producir, transformar y distribuir el alimento en cuestión respetando los criterios y precio ya consensuado a través de esa votación colectiva.

 

A través del siguiente enlace podréis acceder a los cuestionarios de la web.

¿Dónde esperáis ver vuestro proyecto en un par de años?

Más que hablar de proyecto, una de las preguntas que nos podríamos plantear sería: ¿en qué tipo de nuevo mundo queremos vivir una vez que la tormenta haya pasado? Relacionando mi actividad profesional con este pensamiento, puedo decir que a través de nuestra iniciativa buscamos otra manera de funcionar. En la medida de nuestras posibilidades, formamos parte de la construcción de un nuevo paradigma de consumo, apostando por una transición colectiva y participativa.

¿Qué es para vosotr@s el bien social?

Promover el cambio social y económico en el mundo para la sociedad y el planeta. Desde luego, es ilusionante y esperanzador comprobar que existen y surgen cada vez más entidades y movimientos que impulsan valores universales enfocados en la sostenibilidad y en procesos participativos.

 

Muchas gracias Annaïck por tus respuestas 🙂

 

Puedes leer el artículo original aquí.